Río Negro arrancó enero con señales claras de movimiento turístico y destinos que volvieron a llenarse de visitantes. Bariloche, Las Grutas, El Bolsón y General Roca mostraron buenos niveles de ocupación, playas y calles con gente, y una postal que confirma que la provincia sigue siendo una de las más elegidas del país para pasar el verano.
En Bariloche, el termómetro turístico volvió a subir con fuerza. La ciudad registró cerca del 80% de ocupación en sus plazas, consolidándose una vez más como uno de los destinos más buscados de la Argentina. La combinación no falla: lagos, montaña, gastronomía de primer nivel y una infraestructura preparada para recibir turismo todo el año.
Mientras tanto, sobre la Costa Atlántica, Las Grutas confirmó un 75% de ocupación en sus alojamientos registrados. El dato se reflejó rápido en las playas: sombrillas apretadas, familias al sol y largas caminatas por la peatonal aprovechando las temperaturas agradables que regala enero. El balneario volvió a ser sinónimo de descanso, mar y desconexión.
Más al sur, El Bolsón también tuvo su protagonismo. Con un 60% de sus hospedajes completos, la localidad cordillerana se reafirma como la opción elegida por quienes buscan una alternativa más tranquila, al pie de la montaña, con naturaleza, ferias y senderos como principales atractivos. En el Alto Valle, General Roca alcanzó un 75% de ocupación, impulsada por visitas familiares, eventos y turismo de cercanía.
En ese marco, el director ejecutivo de la Agencia de Turismo de Río Negro (ATUR), Diego Piquín, recorrió Las Grutas durante el fin de semana. “La idea es aprovechar todo el turismo que tiene Las Grutas para contarles qué es lo que ofrece Río Negro a lo largo de toda su extensión”, explicó Piquín. El espacio combina propuestas lúdicas, gastronomía, shows musicales y sorteos, y permanecerá en el balneario hasta el 13 de enero. Luego se trasladará a Viedma los días 17 y 18, coincidiendo con el cierre de la Regata del Río Negro y la Fiesta del Río.
Consultado por la percepción de una merma de turistas tras las fiestas, planteada por algunos sectores gastronómicos y hoteleros, Piquín se mostró cauto pero optimista. “Históricamente, los primeros días suelen ser un poco más tranquilos y después empieza a subir. Hasta no tener los números, todo es suposición”, señaló.
Según indicó, las reservas vienen bien tanto en Las Grutas como en Playas Doradas, lo que refuerza la idea de una costa rionegrina con buen desempeño general. A largo plazo, el objetivo es claro: posicionar a Río Negro no solo a nivel nacional, sino también internacional, con Bariloche como puerta de entrada y el resto de los destinos sumándose a la vidriera turística. “Bariloche es una gema, pero Río Negro es mucho más que un solo lugar”, resumió Piquín.