¿Quiere recibir notificaciones de alertas?

Viernes 09 de Enero, Neuquén, Argentina
Logo Am2022
PUBLICIDAD

Cipolletti: la Justicia borra el apellido del abandono por pedido del niño

Un niño de Cipolletti logró cambiar su apellido tras el abandono de su padre. La Justicia rionegrina reconoció su derecho a una identidad basada en el afecto y marcó un precedente que impacta a miles de familias.

Viernes, 09 de enero de 2026 a las 11:13
PUBLICIDAD

Un niño de apenas ocho años consiguió lo que parecía imposible: dejar atrás el apellido de un padre ausente y llevar con orgullo el de su madre. La Justicia de Cipolletti autorizó el cambio registral tras comprobar el abandono paterno y escuchar la firme voluntad del chico, que nunca se identificó con el apellido biológico. La sentencia marca un precedente que expone, con crudeza, cómo la identidad se construye desde el afecto y no desde la sangre.

Desde el inicio, la historia estuvo marcada por la ausencia. El padre biológico jamás apareció durante el embarazo, ni en el parto, ni en los momentos clave de la infancia. Apenas aportó dinero por un tiempo, pero nunca se acercó a construir un vínculo. El silencio se volvió rutina, y la distancia, un muro imposible de derribar. En contraste, la madre se convirtió en sostén absoluto: trabajó limpiando casas, crió sola y fue la única figura presente en cada paso del crecimiento.

Con el comienzo de la escolaridad, las ausencias se hicieron más visibles. En los actos, en las salidas, en los apellidos de sus compañeros. El niño preguntaba, con curiosidad y dolor, por lo que tenía un apellido diferente. Su madre respondía con paciencia, pero la inquietud crecía. A los ocho años, el chico tomó la decisión: quería dejar de cargar con algo que no sentía suyo. Empezó a presentarse con el de su madre en la escuela, en el club, entre amigos. Incluso pidió que su certificado de egreso reflejara esa elección.

La madre, entonces, llevó el reclamo a la Justicia. Relató el abandono económico y afectivo del progenitor, y explicó cómo su hijo había formado su identidad lejos de ese apellido. El hombre fue notificado, pero nunca se presentó ni respondió. En el fuero de Familia, el niño participó de una audiencia junto a la Defensora de Menores. Con convicción y madurez, dijo que no se identificaba con el apellido paterno y que deseaba usar el de su madre, la única que estuvo siempre.

El equipo técnico interdisciplinario validó su postura. Confirmó que el niño comprendía perfectamente el alcance de su pedido y que el cambio representaba para él cerrar una etapa marcada por la ausencia. Con esos fundamentos, el juez dictó sentencia: privó al padre de la responsabilidad parental, autorizó la supresión del apellido y ordenó inscribir al niño únicamente con el apellido materno. Su nuevo documento no incluirá datos del progenitor ausente.

Este fallo no es aislado. Semanas atrás, otro niño de Cipolletti, también de ocho años, logró cambiar su apellido por razones similares. Los tribunales rionegrinos vienen reconociendo cada vez con más fuerza el derecho a una identidad construida desde el afecto, el cuidado y la presencia real. La tendencia es clara: la Justicia acompaña la voz de los chicos y ajusta los registros civiles a las historias verdaderas que viven miles de familias.

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD