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"Está despierta y nos siente": la mamá de Catalina cuenta cómo vive la rehabilitación de su hija

La familia de Catalina Marifil, la nena de 9 años atropellada por un móvil policial en Plottier, transita una etapa clave en su recuperación. Su mamá, Paola, contó cómo son los días de tratamiento intensivo, el acompañamiento profesional y los pequeños gestos que mantienen viva la esperanza.

Por Redacción

Jueves, 22 de enero de 2026 a las 09:36
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La familia de Catalina enfrenta una nueva etapa clave en su recuperación en un centro especializado.

El camino de recuperación de Catalina Marifil sumó en los últimos días un capítulo decisivo. La niña de 9 años, que fue atropellada por un móvil policial en Plottier, fue trasladada al Instituto Fleni de Escobar, un centro especializado en rehabilitación neurológica, donde ya comenzó un proceso terapéutico intensivo que marcará esta nueva etapa para toda su familia.

Paola Marifil, su mamá, relató al programa Verano de Primera por AM550 y 24/7 cómo fue la llegada al centro y el impacto emocional de este nuevo comienzo. “Llegamos un jueves a la tarde y fue impresionante. Apenas arribamos, empezaron a llegar especialistas uno detrás del otro para conocer a Catalina y también a nosotros”, contó.

Según explicó, el traslado fue posible luego de una serie de intervenciones quirúrgicas realizadas que permitieron acelerar el ingreso al programa de rehabilitación. “Le hicieron la fijación del cuello, después el botón gástrico, todo para poder venirnos lo antes posible a Escobar y empezar esta etapa”, detalló.

Catalina ingresó a un programa de rehabilitación de conciencia, un abordaje complejo y profundo, que busca estimular sus sentidos para favorecer la recuperación neurológica. “Aunque ella está despierta, no responde a estímulos visuales ni motores. Los movimientos que tiene son espasmos, no mueve ninguna extremidad”, explicó Paola, con crudeza y honestidad.

El tratamiento es intenso y estructurado. Las jornadas comienzan a las 8 de la mañana y se extienden hasta las 6 de la tarde, de lunes a viernes. “Tiene kinesiología respiratoria y motora, psicología, musicoterapia, audiólogos… cada especialidad trabaja más o menos una hora y media”, señaló.

Uno de los objetivos principales es sacarla de la cama y llevarla a un gimnasio especialmente preparado. “Están consiguiendo una silla hecha a su medida para poder sacarla de la habitación. El gimnasio es solo para ella, sin otros estímulos, todo muy cuidado y contenido”, explicó.

Aunque los médicos no hablan de plazos ni hacen pronósticos, la familia empieza a notar señales que alimentan la esperanza. “Está más sensible. Llora con lágrimas, con angustia. Cambia su gesto cuando le hablamos o cuando escucha música”, contó Paola.

Incluso relató un momento íntimo que refleja ese vínculo profundo entre madre e hija: “A la madrugada se despertó muy angustiada. Me acosté con ella, la abracé, le hice sonidos bajito en el oído y se calmó. Me quedé esperando para ver si era casualidad, pero cuando me alejé volvió a inquietarse. Cuando regresé y la abracé, se durmió”.

El acompañamiento psicológico también es parte central del proceso. “Hay psicólogos para Catalina y también para nosotros. Nos hablan todo el tiempo, son muy empáticos. Saben que esto no es solo físico, es emocional”, destacó.

Paola no oculta el dolor que atraviesa, pero deja en claro dónde pone la fuerza. “Es muy duro ver a mi hija así, pero más duro debe ser para ella estar así. Mi debilidad no existe al lado de ella. Yo no puedo mostrarme mal frente a Cata”, expresó.

Y concluyó con un mensaje de gratitud que resume el sostén colectivo que rodea a la familia: “Sigo agradeciendo a la gente, porque si no fuera por las personas que se acercan, que nos dan aliento y siguen estando, esto sería todavía más difícil”.

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