En El Bolsón, un hábito peligroso volvió a quedar al descubierto: vecinos cruzan el aeródromo para evitar una larga vuelta, pese a que está terminantemente prohibido y en plena temporada de incendios forestales, cuando la pista es clave para las aeronaves hidrantes que combaten el fuego; un reciente procedimiento policial, registrado por cámaras del 911 RN Emergencias, expuso el riesgo real que implica esta conducta y encendió todas las alarmas.
El hecho ocurrió el en la tarde noche de ayer, cuando el sistema de monitoreo detectó a un hombre cruzando a pie la pista del aeródromo, saltando el alambrado perimetral como si se tratara de un simple atajo barrial. La escena no es nueva para los vecinos de la zona: muchos reconocen que atravesar el predio ahorra minutos, pero lo que parece una picardía cotidiana se transforma en una infracción grave cuando se pisa una pista operativa.
Además, el contexto no es menor. En esta época del año, con el riesgo extremo de incendios forestales, el aeródromo de El Bolsón funciona como una base estratégica para aviones y helicópteros hidrantes que despegan y aterrizan de manera constante. Cada movimiento cuenta, cada minuto vale oro, y cualquier persona caminando por la pista obliga a frenar operaciones, generar demoras y reorganizar vuelos en plena emergencia.
Sin embargo, pese a que el predio está cercado y cuenta con carteles visibles que advierten sobre las consecuencias penales de entorpecer el trabajo de las aeronaves, las imágenes muestran una realidad preocupante: gente que trepa el alambrado, se mete igual y se expone a un peligro enorme. No solo ponen en riesgo su propia vida, sino que también pueden provocar accidentes de consecuencias imprevisibles.
Ayer por la tarde, luego de la detección que hicieron desde el 911, la Policía encontró a este hombre y lo demoró. Luego de cumplir con los pasos legales correspondientes, se lo notificó del inicio de una causa judicial en su contra por entorpecimiento de las operaciones y por el ingreso una propiedad privada.
Por eso, desde las fuerzas de seguridad insisten en reforzar el monitoreo y la prevención. No se trata de perseguir vecinos, sino de cuidar una infraestructura crítica en un momento crítico.