La costa rionegrina atraviesa varios días de mareas extraordinarias que elevan el nivel del mar por encima de lo habitual y reducen de manera significativa la superficie de playa disponible. El fenómeno, asociado a la alineación del Sol, la Luna y la Tierra, mantiene en alerta a las autoridades ambientales, que piden a vecinos y turistas extremar las precauciones.
El comportamiento del mar no es casual. Se trata de las llamadas mareas de sicigia, que se producen durante las fases de luna llena y luna nueva y generan pleamares más altas durante períodos consecutivos de hasta tres días. En sectores del Golfo San Matías, el agua avanza más de lo normal y modifica el paisaje conocido, especialmente en horarios de marea alta.
En este contexto, los guardas ambientales costeros remarcan que, si bien es un fenómeno natural y periódico, puede generar situaciones de riesgo si no se toman recaudos. La clave está en anticiparse, mirar el mar y entender que en pocas horas el escenario puede cambiar por completo. Por eso, recomiendan planificar las actividades costeras teniendo en cuenta los horarios de pleamar. Un lugar seguro por la mañana puede quedar cubierto por el agua más tarde, sin demasiadas señales de advertencia. Lo mismo ocurre con sectores bajos de la playa, donde el mar suele ganar terreno con rapidez.
Además, se insiste en evitar estacionar vehículos en zonas cercanas a la línea de costa, no permanecer en cuevas ni al pie de acantilados cuando la marea está en ascenso y respetar siempre las indicaciones de guardavidas y autoridades locales. Son medidas simples, pero fundamentales para evitar sustos innecesarios.
Mientras tanto, desde el área ambiental provincial continúan con las tareas de monitoreo permanente de las condiciones oceanográficas. El seguimiento permite anticipar escenarios y difundir información preventiva, en especial en plena temporada, cuando la presencia de visitantes se multiplica. El mar tiene sus propios tiempos y reglas.