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Jueves 22 de Enero, Neuquén, Argentina
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Neuquén afronta un verano marcado por altas temperaturas, menor caudal de agua y tormentas eléctricas

En los últimos días, el pronóstico regional volvió a mostrar un patrón que se repite con mayor frecuencia en la Provincia: ascenso sostenido de las temperaturas, persistencia de aire cálido y períodos de inestabilidad con tormentas dispersas.

Por Redacción

Jueves, 22 de enero de 2026 a las 09:41
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El pronóstico en Neuquén volvió a mostrar un patrón que se repite cada vez con mayor frecuencia en la Provincia: ascenso sostenido de las temperaturas, persistencia de aire cálido y períodos de inestabilidad con tormentas dispersas.


La Provincia mantiene medidas preventivas de forma paralela ante el riesgo de incendios, con prohibición de hacer fuego y un llamado a la responsabilidad ciudadana, en un contexto donde la Patagonia atraviesa una temporada compleja de focos ígneos activos, con acciones intensificadas de combate informadas por Parques Nacionales. Neuquén actualmente está bajo Emergencia Ígnea y Emergencia Hídrica.


En la vida cotidiana, la pregunta aparece casi de forma espontánea: ¿esto es simplemente clima de verano o es el cambio climático en acción?


La respuesta que ofrece la ciencia es clara: son ambas cosas, pero la diferencia está en la tendencia. El verano siempre fue caluroso en la región; lo nuevo es que el calor extremo es más frecuente, más intenso y más persistente, y se combina con sequías prolongadas y estrés hídrico.


A escala global, el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) advierte que con 1,5°C de calentamiento aumentan las olas de calor y se extienden las temporadas cálidas, mientras que con 2°C los extremos alcanzan con mayor frecuencia umbrales críticos para la salud, la producción y los sistemas de agua. En la misma línea, la Organización Meteorológica Mundial señala que las olas de calor amplifican sequías, incendios e inseguridad hídrica, elevando riesgos sanitarios, especialmente en poblaciones vulnerables.

Qué cambió en Neuquén: más noches que no refrescan y más días extremos 

Esta tendencia global tiene una traducción local verificable. Los registros analizados para la Provincia muestran un patrón consistente de aumento térmico y mayor intensidad de los extremos.


Durante el último decenio (2011–2020), se observa un calentamiento más marcado, con anomalías superiores a 0,3°C y un incremento de la temperatura mínima anual de 0,32°C respecto del período 1981–2010. En verano, el aumento de la temperatura máxima en sectores del centro y sur provincial se ubica entre 0,4°C y 0,8°C por década.


El dato que mejor conecta con la experiencia cotidiana es el crecimiento de las llamadas “noches tropicales”, cuando el alivio nocturno no llega. En el este provincial se registran más de cuatro noches adicionales por década, y más de seis días extra por década con temperaturas máximas extremas.


Este punto resulta clave para comprender por qué “el calor se siente distinto”: cuando las altas temperaturas se sostienen día tras día y las noches no bajan, el cuerpo no se recupera, se acumula fatiga térmica, aumentan los riesgos sanitarios y se incrementa, al mismo tiempo, la demanda de agua y energía.
 

Menos nieve, menos caudal y más demanda: el vínculo entre calor y agua 

El estrés hídrico no es una consigna abstracta, sino una ecuación que se vuelve cada vez más exigente. Por un lado, en el oeste y noroeste provincial se registran descensos de precipitaciones del orden del 10% por década a nivel anual, y de hasta 20% por década en verano. Por otro, los ríos muestran tendencias negativas en caudales medios y mínimos.


El Río Neuquén registra un descenso del caudal del orden de -0,6 m³ por año, junto con cambios en su régimen hidrológico, como la desaparición del pico invernal asociado a lluvias intensas.


Una de las claves técnicas para entender esta relación es la isoterma de 0°C, es decir, la altura a partir de la cual la precipitación cae como nieve en lugar de lluvia. Cuando esa línea asciende, lo que antes se acumulaba como nieve pasa a caer como lluvia, perdiéndose un almacenamiento natural de agua fundamental para el verano.


En Neuquén se observa un ascenso progresivo de la isoterma de 0°C, que superó entre 70 y 100 metros en promedio anual durante la última década. Esto tiene efectos directos sobre la acumulación de nieve, los ciclos de deshielo y la disponibilidad de agua para los ríos neuquinos, impactando en consumo humano, riego, recreación, industria y costos asociados.


En la Subsecretaría de Recursos Hídricos explicaron que, en este escenario, la gestión del agua requiere anticipación, con eficiencia en el uso, control de pérdidas y priorización de los usos esenciales.

El calor también encarece: impactos en salud, energía y producción 

Las olas de calor no solo incomodan: activan costos económicos en cadena. En el plano sanitario, se incrementan los riesgos de golpes de calor, descompensaciones y pérdida de productividad laboral, especialmente en tareas a la intemperie o en viviendas con baja habitabilidad térmica. En la Provincia se identifica un mayor riesgo de morbilidad y mortalidad asociada a eventos extremos, con especial atención en personas mayores, niños y personas con enfermedades crónicas.


En energía, el aumento de la temperatura eleva la demanda de refrigeración, mientras que la menor disponibilidad hídrica y la variabilidad en caudales tensionan los usos múltiples, incluida la generación hidroeléctrica. En producción y riego, la menor oferta de agua y la mayor evaporación intensifican la competencia por el recurso, con dificultades en captaciones y mayor presencia de algas.


El turismo, una de las principales actividades económicas de Neuquén, también enfrenta desafíos. La Provincia es la segunda economía turística del país después de los hidrocarburos, y el cambio climático puede alterar condiciones clave, como la nieve y la duración de la temporada invernal.
 

Cianobacterias: cuando se combinan temperatura, agua y nutrientes 

En este contexto aparece un fenómeno cada vez más conocido por la ciudadanía: las floraciones de cianobacterias. Se trata de microorganismos que proliferan cuando se combinan mayor disponibilidad de nutrientes, reducción o estancamiento del agua y aumento sostenido de la temperatura, especialmente durante olas de calor.


Estas condiciones favorecen procesos de eutrofización cuya manifestación visible son las floraciones, que pueden generar cianotoxinas y afectar la salud de personas y animales.


Ante episodios registrados en Villa El Chocón, el Gobierno provincial desplegó una respuesta coordinada entre Ambiente, Salud, EPAS, CEAN y el municipio, con monitoreo permanente, comunicación clara y recomendaciones preventivas. La ministra de Turismo, Ambiente y Recursos Naturales, Leticia Esteves, encabezó una visita institucional para llevar tranquilidad, sin minimizar el fenómeno, mientras que desde Salud se reforzaron las pautas de cuidado, especialmente para niños y mascotas. En paralelo, el EPAS comunicó que el agua de red es segura para consumo y explicó los esquemas de control y tratamiento, y el CEAN contextualizó la situación desde el punto de vista científico.
 

Qué hace la Provincia ante este escenario 

Frente a este contexto, la Provincia sostiene una estrategia integral basada en prevención, monitoreo y planificación. En materia de incendios, se refuerza la política de tolerancia cero al fuego, entendiendo que la combinación de sequía, calor y viento eleva significativamente el riesgo.


En el plano climático, el Plan de Acción Climática se construyó a partir de un proceso participativo, con más de 30 encuentros y 700 asistentes, integrando evidencia científica y percepción social para orientar decisiones públicas.


Asimismo, se avanza en ordenamiento y adaptación urbana, incorporando criterios de arbolado, sombra, drenajes y planificación del uso del suelo para reducir vulnerabilidades frente al calor, inundaciones e incendios.
 

EPAS y la gestión del agua en un escenario más exigente 

El Ente Provincial de Agua y Saneamiento (EPAS) desarrolla una estrategia basada en la anticipación y la adaptación operativa, con obras preventivas, incorporación y reubicación de equipos de filtrado, mejoras en sistemas de bombeo, reacondicionamiento de captaciones y mantenimiento intensivo de instalaciones.


Desde el punto de vista técnico, los sistemas provinciales producen, en promedio, volúmenes suficientes para cubrir las necesidades básicas de la población. Sin embargo, durante las olas de calor, el consumo excesivo y el derroche superan los valores para los cuales fueron diseñadas las redes, generando bajas de presión o faltantes temporales en sectores alejados o zonas altas.


Por este motivo, en el marco de la emergencia hídrica, el EPAS refuerza el llamado a la corresponsabilidad ciudadana, entendiendo que el uso responsable del agua es una condición indispensable para garantizar el abastecimiento equitativo.
 

Qué puede hacer la ciudadanía 

Ante este escenario, se recomienda extremar cuidados durante las olas de calor, mantenerse hidratado, evitar la exposición en horas pico y priorizar el cuidado de personas mayores, bebés y personas con enfermedades crónicas. En relación con el agua, se solicita un consumo responsable, riego eficiente y atención a las comunicaciones oficiales. Ante presencia de cianobacterias, seguir las recomendaciones sanitarias y evitar el contacto directo con el agua. Y en prevención de incendios, respetar la prohibición de hacer fuego y reportar situaciones de riesgo por canales oficiales.
 

 

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