Un incendio forestal desatado en Puerto Patriada, al norte de Chubut, arrasó con al menos diez viviendas, varios vehículos y obligó a evacuar a más de 700 personas entre turistas y pobladores. El paraíso cordillerano quedó convertido en un escenario de destrucción, con accesos cerrados y un operativo contrarreloj que involucra brigadistas, bomberos y seis medios aéreos que luchan sin descanso contra un fuego que no da tregua.
Lo que hasta hace unos días era un sitio paradisíaco a orillas del lago Epuyén se transformó en un infierno. Las llamas avanzaron con furia, alimentadas por la sequía extrema, el viento constante y las altas temperaturas. Las casas más cercanas al bosque fueron las primeras en sucumbir: diez viviendas quedaron reducidas a cenizas, junto con cuatro vehículos que no pudieron ser rescatados.
La simultaneidad de focos encendió las alarmas y abrió la puerta a especulaciones sobre una posible intencionalidad, aunque los organismos oficiales aún no confirmaron las causas. Lo cierto es que el fuego se propagó con una velocidad incontrolable, dejando a los vecinos sin margen de defensa.
Evacuaciones masivas y accesos cerrados
El operativo de emergencia se desplegó de inmediato. La Policía, Defensa Civil y Bomberos trabajaron en conjunto para evacuar a unas 700 personas, entre turistas que veraneaban en los campings y pobladores de la villa. La tarea no fue sencilla: Puerto Patriada, a unos 25 kilómetros al sur de El Bolsón, tiene un único acceso, la ruta provincial 33, que debió ser cerrada para garantizar la salida ordenada y evitar tragedias mayores.
"Las casas que se quemaron eran prácticamente imposibles de defender por la cantidad de frentes activos", reconoció el intendente César Salamín, quien confirmó las pérdidas y destacó la coordinación con el Ministerio de Seguridad y las fuerzas locales. La prioridad, insistió, fue salvar vidas.
Mientras la población era retirada, más de 120 brigadistas se enfrentaban cara a cara con el fuego. Con máquinas viales, cortafuegos y equipos de apoyo, intentaron contener las llamas que se multiplicaban en distintas direcciones. Seis medios aéreos, helicópteros con helibalde, aviones cisterna y anfibios, descargaron agua sobre los focos más críticos, en un esfuerzo que se prolongó durante toda la noche.
El presidente de la Federación Chubutense de Bomberos, Rubén Oliva, advirtió sobre la magnitud del desafío: "La cordillera completa está complicada por la sequía y las temperaturas. Se desplazan móviles, pero no podemos descuidar las localidades donde están los cuarteles".