¿Quiere recibir notificaciones de alertas?

Miércoles 25 de Febrero, Neuquén, Argentina
Logo Am2022
PUBLICIDAD

Río Negro: vendimia 2026, caída del consumo y el reto de conquistar mercados

La vitivinicultura rionegrina atraviesa un momento decisivo: con uvas de excelente calidad y vinos de clima frío que seducen por su frescura, las bodegas enfrentan la baja del consumo interno y la necesidad de abrirse paso en mercados internacionales cada vez más competitivos.

Miércoles, 25 de febrero de 2026 a las 09:11
PUBLICIDAD
El enoturismo suma bodegas y experiencias, pero no alcanza para sostener la producción.

Río Negro quiere dejar de ser un secreto bien guardado y convertirse en protagonista del mapa global del vino. Con la cosecha en curso y un panorama agronómico favorable, el desafío ya no está en la producción sino en la estrategia.

El consumo interno de vino en Argentina cayó drásticamente en las últimas décadas. Este desplome golpea con fuerza a las zonas más pequeñas, como Río Negro, que dependen de la diferenciación para sobrevivir. Mientras Mendoza concentra el 70% de la producción nacional y domina la exportación, la Patagonia se posiciona como una alternativa distinta, con vinos frescos, elegantes y de variedades adaptadas al frío, como el Pinot Noir y los espumantes.

“A pesar de algunas inclemencias del tiempo, con granizadas y heladas fuertes, en un marco general tenemos uva muy sana y de mucha cantidad. Por un cambio de hábitos el consumo viene cayendo: estamos en 17 litros per cápita, cuando hace dos décadas eran 90. Los cambios sociales, los almuerzos en familia y demás hacen que haya una baja en el consumo y también se generan opciones para equilibrar el ingreso en los productores”, explicó Mariana Cerutti, directora de Vitivinicultura de Río Negro en diálogo con Agrovalle.

El camino no es sencillo. Los costos logísticos para exportar desde el sur son elevados y las barreras impositivas en mercados clave, como Brasil, complican la expansión. Por eso, especialistas insisten en la necesidad de construir una marca regional fuerte: “Vinos de la Patagonia”, capaz de competir como bloque y ganar visibilidad en el exterior.

El enoturismo aparece como un aliado, generando derrame económico en gastronomía y hotelería, pero no alcanza para sostener la estructura productiva. La verdadera batalla está en conquistar mercados internacionales con una identidad clara y diferenciada.

La vendimia 2026 muestra uvas sanas y abundantes, pero el reto está en la estrategia.

“Estamos planificando estrategias para que las bodegas tengan otros ingresos en torno al vino. Por un lado el enoturismo, que si bien ya lleva unos años, el año pasado y este sigue sumando socios. Hoy la asociación tiene 23 bodegas que participan para sumar experiencias y ofrecer venta directa. Eso es lo lindo que tienen las bodegas, cada una tiene su estilo, hay opciones variadas”, agregó Cerutti.

La Patagonia tiene lo que muchos buscan: vinos con personalidad, frescura y un relato auténtico. El desafío es transformar ese potencial en una estrategia sólida que le permita dejar de ser una promesa y convertirse en una realidad dentro del mapa global del vino.

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD