En medio de uno de los momentos más críticos de la temporada estival, la naturaleza volvió a mostrar su cara más contradictoria en la región cordillerana. Mientras por estas horas el fuego producto de los incendios forestales no registra focos activos en la Comarca Andina, en las zonas altas del Cerro Lindo se produjo una nevada que sorprendió a todos por su intensidad y oportunidad.
Desde el Refugio Cerro Lindo, ubicado a más de 1.300 metros sobre el nivel del mar, se registró durante las últimas horas la caída de nieve, acompañada por un marcado descenso de temperatura. Las imágenes difundidas desde el lugar muestran senderos y laderas cubiertos de blanco, un paisaje invernal que contrasta de manera abrupta con el humo, las llamas y el calor extremo que en los últimos días dominaban los valles y áreas pobladas.
El fenómeno refleja la complejidad climática que atraviesa la cordillera patagónica, donde en pocos kilómetros conviven condiciones opuestas: sequía, altas temperaturas y viento en las zonas bajas, y frío, humedad y precipitaciones sólidas en altura. Tras 10 días de trabajo ininterrumpido, varios focos quedaron contenidos producto de las lluvias que fueron determinantes para consolidar las tareas y bajar la intensidad del fuego.
La nevada refleja la imprevisibilidad de la naturaleza, en un verano que está siendo especialmente duro para la Patagonia. Al mismo tiempo, renueva el llamado de atención sobre la necesidad de prevención, cuidado ambiental y adaptación frente a escenarios climáticos cada vez más extremos.
Mientras el fuego sigue siendo la principal preocupación en la Comarca Andina, la nieve en Cerro Lindo aparece como una postal tan bella como inquietante. Y nos hace recordar que la montaña vive su propio tiempo, incluso cuando abajo todo ardía.