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Lunes 19 de Enero, Neuquén, Argentina
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Ríos, montaña y adrenalina: así se vive el rafting en la Patagonia

La actividad combina aventura y contacto con la naturaleza, con opciones para familias y para quienes buscan más desafíos.

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Aventura sobre el agua: cómo es hacer rafting en los ríos de la Patagonia (Fotos: gentileza Ríos Australes)

El sonido del agua golpeando las rocas, el frío que baja de la cordillera y la emoción de dejarse llevar por la corriente: en la Patagonia, el rafting es mucho más que una actividad turística, es una forma de entrar en contacto directo con el paisaje y con la fuerza de los ríos de montaña.

En Bariloche y sus alrededores, cada verano cientos de personas se animan a esta experiencia que combina aventura, trabajo en equipo y naturaleza en estado puro. Francisco Beláustegui, “Fran”, guía e instructor, creció a orillas del río y hoy es uno de los encargados de acompañar a quienes buscan descubrir la Patagonia desde el agua.

Vocación desde chico

Si bien hace cinco años es instructor oficial de rafting, Fran tiene una conexión con el río de montaña desde muy chico. “Yo nací en Bariloche y el barrio donde me crié es Casa de Piedra, donde tenemos muy cerca el arroyo del mismo nombre. Mi viejo empezó a laburar de guía de rafting cuando yo tenía alrededor de seis años y mis primeras experiencias en la actividad fueron como pasajero, acompañándolo. Poco tiempo después ya empecé a meterme en los kayaks y todas esas cosas que él tenía para jugar y compartir. Así que me inicié chiquito”.

Francisco Beláustegui, "Fran", guía de rafting.

Con los años, surgió la posibilidad de ayudar a su padre con el emprendimiento: “Empecé llevando lo que son los dakis, unos kayaks inflables para dos personas, que manejábamos con turismo extranjero de los hostels y después eso continuó en guiar la balsa”, cuenta. Esta parte acuática, durante la temporada invernal, la complementa siendo snowboarder.

El rafting ofrece una alternativa emocionante que requiere trabajo en equipo, coordinación y valentía.

“Para mí, lo más lindo del rafting en la Patagonia son las locaciones, el ambiente, la temperatura del agua en general y el entorno. Normalmente vamos a hacer picnic a una playa y vemos el río, que nos genera cierto respeto, y en la actividad de rafting es romper con ese miedo y hacerlo a través de su cauce”, expresa.

Ríos y dificultades

En la región hay varias localidades donde se puede hacer rafting durante la temporada de verano y, dependiendo de su dificultad, varían las categorías o clases.

Existen opciones para todas las edades y experiencias.

Según describe Fran, “en El Chaltén tenés el río De las Vueltas, que es clase 4+ (para mayores de 12 años y otras restricciones), un río grande con rápidos continuos. Un poquito más al norte, en Neuquén, tenemos Hua Hum, en la zona de San Martín de los Andes, que es clase 2. Y siguiendo entre Río Negro y Neuquén tenemos el Limay, una flotada para conocer geografía y fauna patagónica de la estepa”.

Y continúa: “Cerca mío tenemos el río Manso Inferior, una sección familiar, popular, muy dinámica y accesible. Y por último, los últimos 10 kilómetros de ese río antes de llegar al límite con Chile, más para un público de chicos grandes, mayores de 14 años, más divertido en sentido de acción y a la vez igual de interesante en lo que es paisaje”. Indica que hay más información en la página de Ríos Australes.

Disfrutar del río en todas sus formas

Sobre la dinámica de cada salida, menciona que “en cada encuentro los guías se reúnen con los pasajeros, se conocen, les explican cómo equiparse y se dirigen al punto de embarque. Allí se dan las instrucciones sobre cómo manejarse en el río, cómo remar y cómo va a desarrollarse la actividad”. Ahí, a meterse al agua y no hay más opción que disfrutar.

Se acompaña, se aprende, se responden preguntas, se comparte información, se deja participar activamente, se desenvuelven en el río y cuando llegan al punto final de la navegación desembarcamos; la gente se cambia, se pone ropa seca, por ahí se come una merienda o un refrigerio y de vuelta al punto de origen”, enumera.

Seguridad y experiencia

El rafting ofrece una alternativa emocionante que requiere trabajo en equipo, coordinación y valentía. “Es una actividad adaptada a todo público; puede haber gente con alguna dificultad que se incorpore. Teniendo en cuenta la edad, la situación y la búsqueda personal de cada pasajero, siempre se le va a recomendar cuál excursión es la más indicada. Obviamente hay ciertos límites, como la edad o dificultades mayores. De todas maneras, el rafting en general, a partir de cinco años si viene acompañado de sus padres, puede ser para grandes y chicos, y hay niveles con opciones con un poquito más de movimiento”, dice el guía.

Charla técnica previamente al embarque

Y siendo una actividad extrema, la seguridad es un punto clave. Fran señala que “lo primero y principal es contratar un prestador de servicios habilitado de acuerdo a la zona. Eso ya te certifica de alguna manera que todos los elementos de seguridad están en orden”.

Otro punto a tener en cuenta son las instrucciones que brindan los guías antes de embarcar: “Aunque la gente ya tenga experiencia, siempre se repiten las charlas. La actitud es siempre preventiva. Se da una especie de tutorial donde se anticipa qué situaciones pueden darse en un rápido en particular y cuáles son los comandos de seguridad que van a estar pidiendo los guías, para que la gente ya venga predispuesta a escuchar esas órdenes”, destaca.

"Se acompaña, se aprende, se responden preguntas, se comparte información, se deja participar activamente".

Por otro lado, diferencia el rafting como deporte y como actividad turística: “Principalmente es una actividad turística que profesionaliza a quienes se dedican a esto. Después, como deporte extremo, hay competencias: slalom, mundial de rafting, carreras downriver. De eso tengo entendido que es grande la movida”

Y concluye: “El rafting tiene mucho que ver con el desarrollo turístico porque, dentro de las actividades de aventura, es de las pocas que permiten llevar grupos grandes sin experiencia previa. No es lo mismo llevar diez esquiadores que agarrar una familia, subirla a una balsa, darle instrucciones y que puedan vivir una experiencia completa en el río. Eso es lo interesante de esta salida”.

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