Un nuevo episodio de violencia sacudió al fútbol amateur argentino y volvió a encender las alarmas. Un partido correspondiente a la Copa Potrero en Bahía Blanca entre Cooperativa Libertad y La Banda del Moy, terminó con una pelea generalizada que dejó dos personas heridas, entre ellas a la jueza del encuentro.
El hecho ocurrió durante un cruce de eliminación directa y motivó la intervención policial tras un llamado que alertó sobre disturbios en la intersección de las calles México y Berutti. Las imágenes del incidente se viralizaron rápidamente en redes sociales y generaron fuerte repudio.
Según la información oficial, resultaron agredidos la colegiada Victoria Cruz, de 20 años, y el jugador Rodrigo Ortega, de 24. Este último sufrió lesiones en la zona de la ingle y en la pierna izquierda, por lo que fue trasladado en ambulancia al Hospital Penna para realizarle estudios y descartar complicaciones.
En el caso de la jueza, los videos muestran el momento en el que cae al suelo en medio de corridas, empujones y gritos, mientras jugadores y allegados se enfrentaban dentro del campo de juego. Por estas horas, la investigación continúa y todavía no se logró identificar a los responsables directos de las agresiones.
Las redes sociales viralizaron el hecho
Tras lo ocurrido, se confirmó que Victoria Cruz inició un tratamiento psicológico debido al impacto emocional que le provocó la agresión. De manera preventiva, la joven árbitra manifestó que no quiere volver a dirigir partidos, al menos por el momento.
En paralelo, surgieron testimonios que complican aún más al equipo involucrado. Una oyente del medio local La Brújula 24 aseguró que La Banda del Moy ya habría sido desplazada de otras ligas amateurs por reiterados hechos de violencia, un antecedente que ahora será analizado en el marco de la causa.
Luego de la difusión del video y la repercusión del caso, el equipo La Banda del Moy publicó un comunicado en el que pidió disculpas por lo sucedido y asumió responsabilidad por los hechos.
“Queremos pedir disculpas a la gente por lo ocurrido. Ante una mala acción se reaccionó. Vamos a hacernos cargo de lo nuestro y tomar medidas para que no vuelva a suceder”, expresaron, y remarcaron que se trató de un hecho aislado en sus diez años de participación en el fútbol amateur.
El episodio reabre el debate sobre la violencia en las ligas amateurs y la necesidad de mayores controles para proteger a quienes participan del deporte, especialmente a árbitros varones y mujeres.