¿Quiere recibir notificaciones de alertas?

Lunes 02 de Febrero, Neuquén, Argentina
Logo Am2022
PUBLICIDAD

Caso Dobra: le pidió a uno de sus asesinos que le consiga un arma y luego lo asesinaron

El crimen de Julián Dobra sacude a Roca: pidió un arma por mensaje, fue a probarla en la Quinta 25 y terminó en una agonía escalofriante. Ocho imputados, entre ellos menores, enfrentan cargos por homicidio triplemente agravado, hurto y encubrimiento. Los últimos mensajes de la víctima revelan la traición que lo condujo a la muerte.

Lunes, 02 de febrero de 2026 a las 14:30
PUBLICIDAD

Julián Dobra de la Canal pidió un arma para “arreglar un asunto” y ese fue el inicio de un viaje sin regreso. Horas después de enviar los mensajes a un adolescente, con quien solía reunirse a consumir drogas, se subió a su Suzuki Fun y fue hasta el barrio Quinta 25 de Roca para probar el revólver calibre 22. Nunca más nadie lo volvió a ver con vida. Lo golpearon brutalmente, lo encerraron y finalmente lo ejecutaron de dos balazos en la cabeza. La investigación reconstruyó sus últimos días de agonía encerrado en el pequeño baúl de su propio auto, mientras sus agresores usaban el vehículo y lo abandonaban en las bardas del norte de la ciudad un día después de la aparición del cuerpo tras 21 días de búsqueda.

El presente de Dobra no era bueno. En medio de la oscuridad que transitaba, envió un mensaje directo y desesperado: “Necesito un arma”. El receptor es uno de los detenidos, un adolescente que conocía bien, con quien solía compartir jornadas de consumo de drogas. El joven, habituado a los pliegues de la marginalidad, no dudó: “No hay problema, la consigo”. Esa conversación fue el punto de partida de una trama de traición y violencia. El 17 de abril, el muchacho le confirmó que ya tenía el revólver y lo invitó a probarlo en "la Quinta", por el barrio aledaño a la cárcel de la ciudad. Dobra aceptó sin sospechar que estaba entrando en una trampa mortal.

El último viaje

Confiado, el mismo día en que fue despedido de su trabajo como sereno en el cementerio parque de la ciudad, subió a su Suzuki Fun rojo y pasó a buscar al adolescente. En el lugar lo esperaban otros jóvenes, todos conocidos, de ámbitos muy márginales. La confianza fue su perdición. En un descampado de la zona norte, el grupo lo atacó con una golpiza feroz y luego le dispararon dos veces en la cabeza. No murió de inmediato, la autopsia develó que uno de los proyectiles no alcanzó a romper el hueso del cráneo, y el otro ingresó sin orificio de salida. Quedó agonizando y gravemente herido. Desde ese momento comenzó una agonía que se prolongó durante horas, incluso días, según los informes forenses.

Los peritos revelaron que Julián no murió en el acto. Estuvo encerrado, herido y sin asistencia, hasta que finalmente su corazón dejó de latir. Por la hematómas que presentaba el cuerpo, los especialistas están convencidos que permaneció en el baúl de su propio auto. Como publicó Mejor Informado, una información que se filtró de la cárcel Federal U5, alertó a los investigadores que un adolescente le pidió ayuda a su hermano narco detenido para desprenderse del cuerpo. El 30 de abril, tras 21 días desaparecido, apareció en la zona de bardas al norte de Roca. El auto apareció incendiado en la zona del Parque Industrial 2, cerca de la ruta Provincial 6.

La investigación y los imputados

La fiscalía reunió más de 300 mensajes extraídos del celular de la víctima, pieza clave para reconstruir el rompecabezas. Ocho personas fueron imputadas, entre ellas tres menores de edad. Dos adultos enfrentan cargos por homicidio triplemente agravado; los adolescentes, por homicidio agravado y hurto calificado. Otros fueron acusados de encubrimiento. La causa, calificada como compleja, sigue avanzando con pericias pendientes y cientos de páginas de pruebas por analizar.

 

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD