Gonzalo Segovia, uno de los acusados por el brutal femicidio de Silvia Cabañares, enfrentará un nuevo juicio: esta vez por tenencia ilegal de armas de guerra, luego de que la Justicia confirmara que en su domicilio de Las Perlas se hallaron una escopeta calibre 12 y un revólver calibre 38, ambos aptos para disparar. La acusación se sostiene en el artículo 189 bis del Código Penal y coloca al imputado en un escenario judicial paralelo al crimen.
La historia de Segovia no se detiene en el femicidio. Durante un allanamiento realizado en abril de 2025, la Policía encontró las armas ocultas en un ropero. No eran simples piezas de colección: por su poder de fuego, fueron catalogadas como "armas de guerra". La pericia del Gabinete de Criminalística confirmó que estaban listas para ser utilizadas. Así, el expediente por el asesinato de Silvia se entrelaza con un nuevo frente judicial que lo complica aún más.
En la audiencia de control de acusación, el fiscal desplegó un arsenal de pruebas: testimonios de policías y peritos, actas de allanamiento, documentación oficial y, por supuesto, las armas incautadas. Todo quedó sobre la mesa. La defensa, en cambio, apenas sumó el testimonio de la pareja del imputado y no objetó la acusación. El contraste es evidente: mientras la Fiscalía refuerza cada detalle, la estrategia defensiva parece apostar al silencio.
¿Quién es Gonzalo Segovia?
Gonzalo Segovia no es un nombre nuevo en los expedientes judiciales. Está acusado como partícipe necesario en el femicidio de Silvia Cabañares, ocurrido en agosto de 2023. La reconstrucción de aquella noche es estremecedora: cámaras de seguridad lo registraron junto a la víctima, luego con un cómplice, la llevaron hasta un descampado en Las Perlas, donde Silvia fue golpeada, apuñalada y finalmente asesinada. El cuerpo fue arrastrado y abandonado en cercanías del basural. La violencia descripta por la Fiscalía expone la crudeza de un ataque que aún sacude a la comunidad.
Hace una semana, el cambio de calificación en el femicidio, de coautor a partícipe necesario, le dio un respiro judicial, pero la nueva acusación por armas vuelve a ponerlo en el centro de la escena. No se trata de un detalle menor: la posesión de armas de guerra sin autorización es un delito grave, aunque con expectativa de pena condicional. Sin embargo, sumado al proceso por el asesinato, la imagen de Segovia se hunde cada vez más en un entramado de violencia, ilegalidad y sospechas.