Un respiro corto tras un lunes pasado por agua
La intensa caída de agua registrada este lunes en Neuquén y Río Negro dejó calles anegadas, humedad persistente, importantes interrupciones de electricidad, y preocupación en distintos puntos del Alto Valle. Sin embargo, el alivio no será inmediato ni sostenido.
Para este martes no se esperan lluvias, pero el escenario dista de ser tranquilo. El calor vuelve a sentirse con fuerza y el ambiente se presenta pesado, una combinación que suele anticipar cambios bruscos en el tiempo.
Calor extremo antes del cambio
La jornada transcurre sin precipitaciones, pero con temperaturas elevadas que alcanzan su punto más alto en la región. El viento también gana protagonismo, con ráfagas intensas que profundizan la sensación de inestabilidad.
Este contexto climático no es un dato menor: funciona como antesala del fenómeno que ya está en seguimiento por los organismos oficiales.
El día que vuelve la lluvia (y no será durante la mañana)
El quiebre más marcado en las condiciones del tiempo llegará el miércoles. Las probabilidades de lluvias y tormentas aumentan de forma considerable, aunque no durante todo el día.
El foco está puesto en la noche del miércoles, cuando se espera el mayor nivel de inestabilidad. En esa franja horaria podrían desarrollarse tormentas eléctricas de distinta intensidad, con riesgo puntual de granizo en sectores del Alto Valle.
Baja la temperatura, pero crece la atención
Con la llegada de las lluvias, el descenso térmico será notorio. El contraste con el calor previo marcará el cambio de etapa, aunque no significará el fin de la inestabilidad.
La recomendación es seguir de cerca la evolución del pronóstico, especialmente por la posibilidad de fenómenos localizados que pueden generar complicaciones en poco tiempo.
Lo que viene después: un cierre de semana inestable
El jueves el calor seguirá presente, pero ya sin extremos. Aun así, la probabilidad de tormentas aisladas se mantiene, nuevamente con mayor peso durante la noche.
Hacia el viernes, las temperaturas volverán a subir y la inestabilidad continuará latente. El patrón que empieza a consolidarse combina calor, humedad y lluvias nocturnas, un combo que obliga a mantenerse atentos durante los próximos días.