En el extremo norte de Neuquén, en plena región del Alto Neuquén y cerca del límite con Mendoza, Coyuco-Cochico se consolida como uno de los poblados más aislados y menos conocidos de la provincia. Rodeado de montañas, cursos de agua y una geografía imponente, el lugar ofrece una experiencia donde el paisaje, el silencio y el camino forman parte esencial del destino.
El acceso al poblado se realiza a través de la Ruta Provincial 53, una traza clave que atraviesa quebradas, pendientes pronunciadas y vegetación nativa. Llegar hasta Coyuco-Cochico implica un recorrido pausado y contemplativo, donde cada tramo revela nuevas postales del norte neuquino.
Durante la última primavera, esta ruta fue objeto de importantes obras de infraestructura destinadas a mejorar la seguridad vial y fortalecer la conectividad con el resto del territorio provincial. Los trabajos incluyeron el ensanche de la calzada, la corrección de pendientes y acciones preventivas frente a posibles desmoronamientos, especialmente en la emblemática bajada previa al ingreso a la zona.
Las intervenciones se desarrollaron desde el empalme con la Ruta Nacional 40 hasta el sector de Chadileu. Además de optimizar la transitabilidad, las obras permitieron resignificar el acceso a uno de los rincones más alejados del Neuquén, facilitando el acceso a servicios, fortaleciendo el arraigo de sus habitantes y abriendo nuevas oportunidades para el turismo de naturaleza y cercanía.
Coyuco-Cochico se presenta como un lugar donde la vida transcurre a otro ritmo, marcada por las estaciones, las distancias y una relación estrecha con el entorno natural. El paisaje no se impone: se deja descubrir lentamente, curva a curva, a lo largo del camino. En un contexto donde lo remoto vuelve a cobrar valor, este pequeño poblado del Alto Neuquén se posiciona como un ejemplo de identidad, geografía y silencio con voz propia. Un destino donde el viaje es parte fundamental de la experiencia y donde el norte neuquino se escribe desde sus márgenes.