¿Quiere recibir notificaciones de alertas?

Viernes 02 de Enero, Neuquén, Argentina
Logo Am2022
PUBLICIDAD

Coyuco-Cochico, el pueblo menos conocido de Neuquén que enamora con su paisaje y su camino

En plena región del Alto Neuquén, se destaca por su geografía imponente, su aislamiento y una ruta de acceso que se transforma en parte esencial de la experiencia turística. Un destino donde el viaje se disfruta tanto como la llegada.

PUBLICIDAD

En el extremo norte de Neuquén, en plena región del Alto Neuquén y cerca del límite con Mendoza, Coyuco-Cochico se consolida como uno de los poblados más aislados y menos conocidos de la provincia. Rodeado de montañas, cursos de agua y una geografía imponente, el lugar ofrece una experiencia donde el paisaje, el silencio y el camino forman parte esencial del destino.

El acceso al poblado se realiza a través de la Ruta Provincial 53, una traza clave que atraviesa quebradas, pendientes pronunciadas y vegetación nativa. Llegar hasta Coyuco-Cochico implica un recorrido pausado y contemplativo, donde cada tramo revela nuevas postales del norte neuquino.

Durante la última primavera, esta ruta fue objeto de importantes obras de infraestructura destinadas a mejorar la seguridad vial y fortalecer la conectividad con el resto del territorio provincial. Los trabajos incluyeron el ensanche de la calzada, la corrección de pendientes y acciones preventivas frente a posibles desmoronamientos, especialmente en la emblemática bajada previa al ingreso a la zona.

Las intervenciones se desarrollaron desde el empalme con la Ruta Nacional 40 hasta el sector de Chadileu. Además de optimizar la transitabilidad, las obras permitieron resignificar el acceso a uno de los rincones más alejados del Neuquén, facilitando el acceso a servicios, fortaleciendo el arraigo de sus habitantes y abriendo nuevas oportunidades para el turismo de naturaleza y cercanía.

Coyuco-Cochico se presenta como un lugar donde la vida transcurre a otro ritmo, marcada por las estaciones, las distancias y una relación estrecha con el entorno natural. El paisaje no se impone: se deja descubrir lentamente, curva a curva, a lo largo del camino. En un contexto donde lo remoto vuelve a cobrar valor, este pequeño poblado del Alto Neuquén se posiciona como un ejemplo de identidad, geografía y silencio con voz propia. Un destino donde el viaje es parte fundamental de la experiencia y donde el norte neuquino se escribe desde sus márgenes.

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD