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Miércoles 07 de Enero, Neuquén, Argentina
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Cuatro días de búsqueda y un final desgarrador: dónde y cómo encontraron el cuerpo de Santiago en el río Limay

El operativo se extendió durante cuatro días con buzos, embarcaciones y rastrillajes en ambas márgenes del río. El subcomisario Raúl Cabeza detalló el punto exacto del hallazgo, las condiciones del cauce y los riesgos de un sector muy concurrido, pero no habilitado.

Por Redacción

Lunes, 05 de enero de 2026 a las 09:18
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Cuatro días de búsqueda sin pausa

Durante cuatro días, el río Limay fue escenario de un operativo constante. Desde la mañana hasta el atardecer, embarcaciones, buzos y personal especializado recorrieron el cauce y ambas costas con un único objetivo: encontrar a Santiago, que estaba desaparecido desde el 1 de enero en el Limay.

El trabajo fue sostenido y coordinado, con la participación de Prefectura Naval Argentina, Defensa Civil de Plottier, la Secretaría de Emergencia y Gestión de Riesgo, además de personal de montada y canes que rastrillaron sectores de difícil acceso en la ribera.

El final llegó recién en la cuarta jornada, lejos del punto donde todo había comenzado.

Dónde fue encontrado el cuerpo

El hallazgo se produjo aguas abajo, en una zona del río marcada por la correntada y la acumulación natural de sedimentos. El subcomisario Raúl Cabeza, jefe de la Unidad de Buceo y Rescate, confirmó que el cuerpo fue localizado a gran distancia del lugar de la desaparición.

Encontramos el cuerpo a 2000 metros, aguas abajo del lugar donde desapareció, sobre interior del cauce del río Limay”, detalló el uniformado en diálogo con la AM550.

El dato no es menor: expone la fuerza del agua y el comportamiento del río cuando el caudal es elevado.

El momento que cerró la búsqueda

Cerca del mediodía, el cuerpo apareció en superficie. Se desplazaba con la corriente, a la deriva, dentro del cauce.

A las 13.30 horas es ubicado en el interior del cauce, el cuerpo sin signos vitales, sobre la superficie del agua, se desplazaba a la deriva. Personal lo aborda y lo lleva a la costa”, mencionó Cabeza.

Con ese hallazgo, terminó una espera cargada de angustia y se cerró un operativo que había mantenido en vilo a familiares, rescatistas y a toda la comunidad.

La Herradura: acceso fácil pero riesgo alto

Uno de los puntos que volvió a quedar bajo la lupa es el sector conocido como La Herradura. Se trata de un lugar que permite llegar con facilidad a la orilla del río y que, por esa misma característica, suele ser muy concurrido.

Sin embargo, no está habilitado como balneario.

La herradura permite llegar a la costa del río, tiene una especie de orilla que permite ingresar a los bañistas al interior del cauce, pero no está habilitado como balneario. También lo usan como desembarcadero”, detalló el subcomisario.

Durante los días de búsqueda, esa concurrencia fue evidente.

Cuando hacíamos tareas en la costa observamos mucha gente en ambas costas, tanto del lado de Neuquén como en Río Negro”, lamentó el subcomisario.

La escena se repite cada verano: personas que se acercan al río en sectores no preparados ni señalizados para el baño.

Corrientes que arrastran y zonas que engañan

El cuerpo fue localizado en un tramo donde el comportamiento del río cambia bruscamente. No se trata de un sector recreativo, sino de una zona de espigón, con árboles y fuerte correntada.

Lo ubicamos en un sector de correntada. El cuerpo se desplazaba. El río viene encauzado y esa parte de la costa no se usa como balneario, es una zona de espigón, con muchos árboles. Sería la salida de la herradura”, precisó.

A esto se suma un fenómeno habitual del Limay cuando una persona desaparece de la superficie.

Una vez desaparecido en superficie. Los cambios de corrientes hacen que se forme un remanso, donde van a parar los árboles, es una zona de depósito de sedimento”, especificó.

Alto caudal y una falsa sensación de seguridad

Esta semana, el caudal del río es alto. Esa condición modifica la profundidad y la velocidad del agua, incluso en sectores que parecen calmos.

La claridad del Limay juega un rol engañoso.

La playa está hundida, hay lugares donde se va ganando profundidad de manera muy pronunciada, y la claridad del agua a veces juega mala pasada. Se ven las piedras al fondo, pero no se advierte la correntada. La gente es arrastrada por la corriente”, ejemplificó.

Es una combinación conocida y peligrosa: agua clara, acceso fácil y una corriente que no se percibe hasta que ya es tarde.

Un cierre que deja una advertencia abierta

El hallazgo del cuerpo puso fin a días de búsqueda, pero dejó al descubierto una realidad que se repite año tras año. Sectores no habilitados, alta concurrencia y un río que cambia de comportamiento según el caudal.

El Limay volvió a mostrar su cara más dura, en silencio, sin margen de error, y con un final que vuelve a golpear a toda la región.

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