A 65 años de su creación, el Movimiento Popular Neuquino enfrenta el juicio inevitable de la historia. El partido que construyó la identidad política de la provincia gobernó durante más de seis décadas, pero terminó perdiendo el poder frente a una figura surgida de sus propias filas, en medio del desgaste, las internas y una creciente pérdida de confianza social.