Konstantin Rudnev, el ciudadano ruso acusado de liderar una secta en Bariloche, continuará preso en la cárcel de Rawson luego de que la Justicia haya rechazado, una vez más, el pedido de prisión domiciliaria por parte de su defensa. En esta ocasión, se indicó que no hay fundamentos o complicaciones de salud que avalen dicha medida.
Este miércoles por la mañana se llevó a cabo la audiencia donde se confirmó que no se le otorgará la prisión domiciliaria a Rudnev ya que no hay elementos probatorios sobre problemas de salud graves que no puedan ser atendidos en la cárcel.
Hace días el juez federal de Garantías Gustavo Javier Zapata resolvió otorgarle la prisión domiciliaria por los supuestos problemas de salud, por lo que de manera inmediata la Fiscalía apeló.
Esto provocó que el juez dictamine que la medida no se ejecute de inmediato y quede sujeta a revisión, la cual sucedió este miércoles 28 de enero por la mañana donde la Cámara Federal de Apelaciones de General Roca rechazó nuevamente el desarrollo de la misma.
En la última presentación de la defensa, se explicó que el líder ruso perdió 50 kilos desde la detención y presenta múltiples patologías, además de que parte de las falencias se explican por la barrera idiomática en el penal.
Aun así, ahora las autoridades judiciales sostienen que no hay elementos probatorios que puedan denostar una situación de riesgo para la salud de Rudnev.
Un hecho similar sucedió a mediados de julio del año pasado cuando la Justicia también le denegó la domiciliaria
La investigación contra Rudnev se inició tras una denuncia hospitalaria en Bariloche relacionada con una joven rusa embarazada que dio a luz en presunta situación de vulnerabilidad.
El líder de la organización Ashram Shambala, condenado en 2013 a 11 años de prisión en Siberia por delitos sexuales, fue arrestado en el aeropuerto de Bariloche junto a un grupo de mujeres rusas minutos antes de tomar un vuelo a Brasil.
El próximo 3 de abril será una fecha clave en la causa, cuando la Fiscalía Federal a cargo de Fernando Arrigo deberá presentar la acusación formal contra Rudnev y otras trece personas, la mayoría de nacionalidad rusa, en un expediente que investiga presunta trata de personas, lavado de dinero y reclutamiento de mujeres.