Más allá de los títulos, los goles y el Mundial, Messi deja una enseñanza que atravesó a toda una generación: la de levantarse después de cada derrota. El chico que vio a Argentina quedar afuera en 2006, perdió finales y llegó a pensar en abandonar la Selección terminó cumpliendo su sueño a los 35 años.